La música nunca dejó de sonar

La música nunca dejó de sonar

La música nunca dejó de sonar (Jim Kohlberg, 2011) está basada en el caso de estudio de Oliver Sacks, un reputado neurólogo que ha tenido cientos de pacientes dispares en los que ha podido probar distintas terapias y escribir sobre ellos.

‘El último hippie’, la primera película de Jim Kohlberg examina una familia dividida por el choque cultural y generacional de los años 60. 20 años después de que su hijo huyera de casa, Henry y Helen Sawyer lo encuentran en un hospital, enfermo de un tumor cerebral que le hace incapaz de distinguir entre el pasado y el presente. Sólo reacciona ante la música rock que solía escuchar, de modo que sus padres le buscan una terapeuta musical para ayudarle con su recuperación.

Nos encontramos con una película muy cercana y que conecta rápidamente con el espectador. Ahí es donde apreciamos cómo Kohlberg se ha tomado la molestia en realizar una película clara, concisa y que hunde el dedo en la llaga.

Los sucesos que ocurren en la película son tan emocionantes que probablemente nos hagan caer algunas lágrimas en su tramo final, porque verdaderamente nos damos cuenta del sentir de ambos protagonistas, y es ahí donde J.K.Simmons emociona, lo cual es una sorpresa ya que no es habitual verlo en este tipo de papeles.

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