The Antlers – Familiars

The Antlers

La agonía, el sufrimiento y la impotencia que The Antlers retrató en su primer trabajo como conjunto (“Hospice”, 2009) dejó ante nuestro asombro uno de los proyectos más conmovedores escuchados hasta la fecha. Desde entonces, todo lo que ha salido de las manos de Peter Silberman, cabeza pensante del grupo, ha merecido especial atención y reflexión. Como ya demostró con su debut -la profunda historia de una joven consumida por el cáncer- y, posteriormente con su segundo álbum, “Burst Apart”, sus obras requieren tiempo y sensibilidad para descubrir la complejidad sentimental que esconden en su interior. Ahora, tras su último EP, publicado en 2012, The Antlers presenta su tercer álbum: “Familiars” (Transgressive Records).

Su gestación ha supuesto el desarrollo de un proceso sensible, de maduración y superación personal, y es que muchos de los pensamientos negativos han mutado en un estado que, por primera vez, plantea un propósito no destructivo en la concepción de la vida. Para ello, Silberman ha necesitado tres años para asimilar y digerir toda su negatividad, y reflexionar en cómo renunciar a ella. Sumergido en un mar de inquietudes sobre el existencialismo, en este tercer álbum el cantante muestra un cambio de actitud alimentado, entre otras cosas, por referencias del libro “The Tibetan Book of the Dead”; una guía que le ha servido para tratar sus obsesiones desde otro punto de vista.

Sin despojar por completo el nihilismo lírico que tan oscuramente reflejaban sus obras pretéritas, los de Brooklyn proponen esta vez un cambio de actitud que salta a la vista ya con su portada. De principio a fin, “Familiars” adquiere y mantiene un tono de tranquilidad y seguridad imperturbable. La actitud y la intensidad emotiva con la que Silberman presenta ‘Palace’ es toda una declaración de intenciones. Pese al dramatismo, esta vez no está todo perdido; hay una alternativa, un “estado intermedio de la realidad” donde afrontar esa profunda búsqueda de la propia identidad. Desde las puertas de la misma muerte se proyecta ‘Doppelgänger’, tema ejecutado con una destreza impecable y cargado de simbolismo: ¿Puedes oírme cuando estoy atrapado detrás del espejo? Es una lucha contra el yo más calamitoso e infeliz; lo que en este caso vendría a ser el yo catastrófico de “Hospice” (2009) y el frustrado de “Burst Apart” (2011).

Sin embargo, lo realmente fascinante de esta obra autoproducida, más allá del cambio de mentalidad que manifiesta, es el estilo en que se desarrolla. De “Burst Apart” (2011) queda poco. ‘Director’ es quizás la muestra más evidente de ello: vientos cargados de épica, atmósferas oníricas que perfectamente tendrían cabida en un álbum de Beach House y sutiles punteos de guitarra que anuncian calma y serenidad. Todo está ejecutado al milímetro y con mucha delicadeza. Por el camino damos con otros magníficos ejemplares como son la excelsa ‘Hotel’ -presentada meses atrás como segundo single del disco- o la somnolienta y nocturna ‘Intruders’.

Todas ellas discurren sin oponer resistencia a nada, fluyen lentamente y con mucha naturalidad, menos contenciosas y más cálidas de lo habitual. El tema elegido para despedir el álbum, ‘Refuse’, nos deja la impresión definitiva de que The Antlers, tal y como ya venía adelantando su portada, ha conciliado su interior más dañino e inestable con su espíritu más pacífico y sereno, dejando a la vista un nuevo enfoque que, pese a ir por otros derroteros, no escatima en sutileza ni mucho menos abandona su exquisito carácter intimista.

 

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