Radiohead: repaso discográfico

DRILL [EP]

Año de publicación: 1992

1) Prove Yourself; 2) Stupid Car; 3) You; 4) Thinking About You.

EP de debut del grupo, donde todas las canciones excepto ‘Stupid Car’ volverán a ser grabadas para la edición de su primer LP, Pablo Honey. Aquí ‘Prove Yourself’ y ‘You’ suenan de forma análoga a como lo harán en el LP, en toda su gloria aunque con un sonido algo más amateur, lo cual por otra parte era inevitable en estos inicios. En cambio, ‘Thinking About You’ es aquí una canción pop-rock electrificada con un sonido demasiado genérico, diferente del formato de balada acústica en el que aparecerá después. El único tema inédito es ‘Stupid Car’, demasiado lento y sencillo para destacar, por lo que no se pierde nada quien no lo haya escuchado. Así que, en resumen, este EP es solo para coleccionistas.

PABLO HONEY

Año de publicación: 1993

1) You; 2) Creep; 3) How Do You?; 4) Stop Whispering; 5) Thinking About You; 6) Anyone Can Play Guitar; 7) Ripcord; 8) Vegetable; 9) Prove Yourself; 10) I Can’t; 11) Lurgee; 12) Blow Out; [BONUS TRACK]: 13) Creep (Radio Edit).

Estamos en 1993, cuando los líderes musicales siguen siendo Nirvana y el sonido grunge inunda las emisoras de radios para bien y para mal. El problema es que al abrigo de este movimiento musical, que no era más que la actualización de viejos estilos ya conocidos en el mundillo underground, surgieron una excesiva cantidad de grupos sin talento y unos pocos que sí demostrarían que eran más que seguidores de una moda. Dentro de este último grupo me atrevería a incluir a Radiohead. Aunque por motivos obvios no pueden suscribirse directamente al movimiento grunge, lo cierto es que ese estilo predomina a lo largo de todo el disco, no obstante tampoco será precisamente lo único que encontremos, pues un grupo que toma su nombre de una canción de Talking Heads (no muy buena, por cierto), parece que deja claro que está abierto a expandir su paleta musical hasta los límites que ellos mismos se marquen.

En cualquier caso, ‘You’ inicia el disco con ese sonido grunge y con nota alta, gracias a una melodía de guitarra inicial inquietante que da paso a la inevitable cascada de sonido y una emotiva interpretación vocal. Las transiciones entre las partes más calmadas y las más enérgicas están muy bien conseguidas para tratarse de un grupo debutante. Algo análogo puede decirse de la gran ‘Anyone Can Play Guitar’, liderada por una ominosa línea de bajo, que crea una atmósfera opresiva junto con las líneas de guitarra distorsionada que van apareciendo hasta que se llega a un buen estribillo de power-pop. Y como si realmente fuera este estilo el que más dominado tienen, otro de los temas destacados y que lo siguen es ‘Prove Yourself’, sentido canto de angustia existencial con una aguerrida guitarra que adorna a la perfección el sencillo pero efectivo estribillo.

El megaéxito del disco fue ‘Creep’, lo cual ciertamente nunca he entendido porque se trata de un tema de lo más normal, englobado en lo que podríamos llamar Indie-rock y que, a diferencia de otros temas, no presenta ningún elemento que presuponga un indicio de la excelencia musical a la que llegará el grupo. Pero bueno, quizá ese estribillo donde Thom Yorke expresa su incomodidad y sentimiento de diferencia respecto al mundo que le rodea puede calar hondo en la gente.

Más flojo todavía es el siguiente ‘How Do You?’, un tema de relleno que al menos tiene corta duración, de lo más vulgar que podrían haber hecho y que podría haber estado en cualquier disco de los Sex Pistols completando espacio. Análogamente, de ‘Ripcord’ podríamos decir que es la balada que hubieran hecho los Sex Pistols de haber optado por componer alguna, pues al final lo único que destaca es su –aquí– vulgar guitarra distorsionada. Otros temas que rezuman la palabra “relleno” por todos lados son ‘I Can’t’ y ‘Lurgee’, que son imposibles de recordar una vez se ha terminado el disco.

También hay momentos tranquilos en el disco, en los que tampoco consiguen todavía separarse del estilo que podrían tener otros grupos para este tipo de temas. ‘Stop Whispering’ es un ejemplo bueno, pues es una canción que suena bien pero que no tiene nada que se pueda destacar salvo el solo de guitarra distorsionada muy devoto del estilo de Neil Young & Crazy Horse. ‘Vegetable’ también empieza de forma tranquila hasta que sube algo el tono en su estribillo, sin salir de todas maneras de la mediocridad que transmite salvo en la breve parte del “The waters spray”, que es donde al menos demuestran que tienen ese toque diferente al resto de grupos del momento. Por otro lado, con la guitarra acústica también demuestran que se sienten cómodos, tal como podemos escuchar en ‘Thinking About You’, aunque al menos presenta la curiosidad de haberse transformado en un tema acústico tras su origen eléctrico, tal como se podía encontrar en el EP Drill.

Para el final, tenemos uno de los mejores temas del álbum y que también preludia tiempos venideros mejores, ‘Blow Out’, donde consiguen crear una genial atmósfera inicial mediante una melodía de guitarra rítmica y una perfecta sección rítmica al estilo de los mejores Smiths. También tiene una de las mejores interpretaciones vocales de Yorke. Paradójicamente, se pierde algo de fuelle al subir la intensidad guitarrera del tema, pero el canto cada vez más desgarrado de Yorke permite no evadirse de la intensidad emocional, hasta que pasados los tres minutos y ya hasta el final tendremos una orgía sonora donde se entremezclan diferentes efectos que crean una atmósfera claustrofóbica de las que cuesta a veces aguantar, algo que le resta puntos al resultado final.

En resumen, pasable inicio de un grupo que pronto demostraría que aspiraba a cotas mayores. Es evidente que Pablo Honey no puede destacarse entre el montón de discos de estilo similar o más novedoso que se publicaron en ese año, en el que precisamente tenemos joyas como los debuts de Björk o The Auteurs, o los grandes saltos cualitativos de Blur con Modern Life Is Rubbish y de The Flaming Lips con Transmissions From The Satellite Heart, por poner solo algunos ejemplos comparativos. Pero por suerte, igual que estos dos últimos, Radiohead irán evolucionando hasta forjar y modelar su estilo, así como para sorprender con sus giros estilísticos y musicales.

ITCH [EP]

Año de publicación: 1994

1) Stop Whispering (US version); 2) Thinking About You; 3) Faithless, The Wonder Boy; 4) Banana Co.; 5) Killer Cars (Live); 6) Vegetable (Live); 7) You (Live); 8) Creep (Acustic).

En este segundo EP encontramos muchos temas ya conocidos por el Pablo Honey y por el primer EP, por lo que se puede presuponer acertadamente que no encontraremos mucha variación respecto a lo que hemos escuchado del grupo hasta este momento.

Empezando por lo ya conocido, en la versión aquí incluida de ‘Stop Whispering’ Yorke todavía me recuerda más a Bono de U2 por la forma de cantar. Sorprendentemente volvemos a encontrar la versión eléctrica de ‘Thinking About You’ que ya habíamos escuchado en Drill. La verdad que ni me voy a molestar en comprobar si es exactamente la misma o no. Ya en directo podemos escuchar interpretaciones de ‘Vegetable’ (que no mejora nada la versión de estudio, más bien lo contrario, aparte de escuchar algunos gritos de fans de fondo), ‘You’ (sin nada novedoso y que es lo mejor de este EP) y una versión acústica de ‘Creep’ solo apta para fans acérrimos de Radiohead o de esta vulgar canción.

Al menos encontramos tres temas no escuchados con anterioridad. Uno es ‘Faithless, The Wonder Boy’, que no está mal, pues parece una incursión inicial en un estilo con desarrollo instrumental más elaborado que pronto empezarán a dominar pero que aquí le falta estar acompañado por una melodía con más gancho. Pero es una buena señal como indicadora del camino correcto a seguir por el grupo. Como tampoco podían faltar algunas baladas acústicas adicionales en estos orígenes de Radiohead, ‘Banana Co.’ llega para ocupar uno de esos huecos y de paso aburrirnos un rato con su mediocridad, algo que al menos se mejora un poco con el tercer tema inédito, ‘Killer Cars’, interpretado en directo pero que tampoco se puede contar entre sus mejores temas. Por suerte, a partir de aquí se acabará “Radiohead: el grupo seguidor” para transformarse en “Radiohead: el grupo líder”, artísticamente hablando.

MY IRON LUNG [EP]

Año de publicación: 1994

1) My Iron Lung; 2) The Trickster; 3) Lewis (Mistreated); 4) Punchdrunk Lovesick Singalong; 5) Permanent Daylight; 6) Lozenge Of Love; 7) You Never Wash Up After Yourself; 8) Creep (Acustic).

Con este nombre derivado de la canción homónima que se incluiría en el siguiente disco (The Bends) tenemos otro EP, formato que parecía del agrado del grupo en esa época por el número acumulado hasta ese momento, nada menos que tres frente a un único larga-duración. Tal como se comentará en el siguiente disco, esta canción no estará todavía al gran nivel que empezarán a demostrar muy pronto y también en momentos puntuales en este EP.

Y no podemos decir que ‘The Trickster’ cambie mucho el panorama, pues está comandado por una percusión marcial y una progresión instrumental que preludia tiempos mejores con solo afilar las melodías y los recursos sonoros. Sin embargo, ‘Lewis (Mistreated)’ retrocede hacia atrás y recuerda a lo peor del Pablo Honey, pues anteponen la estridencia a la melodía con resultado mediocre. Solo se puede salvar el segmento instrumental que va desde los 1:50 a los 2:20 aproximadamente, que ya es decir algo bueno.

Por otro lado, ‘Punchdrunk Lovesick Singalong’ es un tema intimista que empieza de forma muy lenta con unas delicadas líneas de guitarra, para cambiar después a un inevitable tono más alto, aunque en general es un buen tema que no hubiera desentonado en The Bends, donde lo mejor es precisamente el citado sonido de guitarra, que quizá se haga demasiado repetitivo. Así mismo, el inicio de ‘Permanent Daylight’ es el preludio de lo que será la mítica y superior ‘Street Spirit’, por lo que aquí nos quedamos ante una canción muy bien llevada rítmicamente con las guitarras aunque con una transición más convencional, además de escuchar la voz de Yorke como si cantara con la cabeza metida en una caja de cartón.

Para el final tenemos dos canciones más calmadas e intimistas. La primera es ‘Lozenge Of Love’, que presenta una relación continuada de apergios de guitarra que acompañan el emotivo canto de Thom Yorke. La otra es ‘You Never Wash Up After Yourself’, prima hermana de la anterior y que por ello pierde algo de interés, aunque sigue teniendo otra sentida letra sobre el sentimiento depresivo que hace sentir a alguien los pensamientos más sombríos. Aunque el verdadero final del EP es una innecesaria versión acústica de ‘Creep’, pero que probablemente incluyeran por haber sido el –misterio– tema estrella del disco Pablo Honey.

La única buena noticia de este EP olvidable es que representa el final de Radiohead como un grupo más del montón, ya que a partir de ahora empezará su verdadero éxito tanto artístico como de ventas.

THE BENDS

Año de publicación: 1995

1) Planet Telex; 2) The Bends; 3) High And Dry; 4) Fake Plastic Trees; 5) Bones; 6) (Nice Dream); 7) Just; 8) My Iron Lung; 9) Bulletproof… I Wish I Was; 10) Black Star; 11) Sulk; 12) Street Spirit (Fade Out).

The Bends suele ser aclamado como uno de los grandes discos de los noventa, y ciertamente representa un salto cualitativo importante respecto al LP de debut del grupo, pero no deja de ser un mero disco transicional entre su sonido más convencional como grupo de rock y su afán experimentador y de búsqueda de texturas y atmósferas musicales, por lo que no está tan justificada su inclusión entre lo mejor de la década. No obstante, no cabe duda de que es un buen disco y quizá su valoración mejor o peor dependerá de lo hondo que le llegue a cada uno el mensaje de Thom Yorke, al proporcionar unas letras algo crípticas pero intimistas.

Ya desde el inicio del disco comprobamos que el gusto por lo diferente no se ha olvidado, pues ‘Planet Telex’ empieza con unos sonidos de teclado que presentan una especie de eco. Luego quizá transcurra por terrenos más convencionales, pero no deja de ser un buen comienzo. Ese mismo efecto como de eco aparecerá de nuevo en ‘Bones’, en este caso recordando un poco a ‘How Soon Is Now’ de The Smiths, y donde la estrella es la guitarra y el efecto reverberante que se consigue durante las estrofas principales.

La canción que da título al álbum es una magnífica explosión de energía, la mejor manera para Yorke de transmitir su hastío existencialista y su ruego desaforado, mezclado con miedo, por ser aceptado en la sociedad tal como es. Temas como éste son los que hacen grandes al grupo, por servir la música como potenciador de los emotivos y desgarrados mensajes transmitidos por el cantante. La siguiente, ‘High & Dry’, es una de las canciones más conocidas del disco, pero aunque sigue teniendo un mensaje poderoso de introspección, en este caso se pierde algo de la brillantez demostrada y el estribillo se hace demasiado repetitivo, así que todo dependerá de tu fanatismo por los agudos de Yorke. A continuación tenemos más de lo mismo, ‘Fake Plastic Trees’, que es otra balada acústica para que se vuelva a auto-deleitar el cantante escuchando su voz, estilo que es lo más convencional del disco y que volverán a repetir en ‘Bulletproof… I Wish I Was’ y ‘(Nice Dream)’, aunque en este último caso al menos con la novedad de introducir algo de violín y de guitarra distorsionada.

En ‘My Iron Lung’ (que ya había sido publicada previamente en el EP de mismo nombre) recuerdan perfectamente el estilo de los últimos Pixies, los del Trompe Le Monde, por lo que se pierde parte del encanto que sitúa para muchos esta canción entre las destacadas del álbum. Y ‘Black Star’ es una balada electrificada (quizá por ese motivo destaque frente a las acústicas ya mencionadas, puesto que con la guitarra eléctrica suenan más experimentales y novedosos) que al menos sabe combinar unas delicadas estrofas con un estribillo más enérgico. Algo similar podríamos decir de ‘Sulk’, que suena más convencional pero que vuelve a presentarnos ese sonido de eco para recordarnos que el convencionalismo de Radiohead no es equivalente al de un grupo de menor nivel.

Uno de los mejores temas del álbum es sin duda ‘Just’, que tiene una memorable melodía principal y un poderoso estribillo. A mí personalmente me encanta la parte instrumental que viene justo a continuación del solo distorsionado de guitarra, exactamente a los 2:06. Pero si hubiera que elegir un tema como el mejor, ese sería ‘Street Spirit (Fade Out)’, que empieza con una memorable melodía de guitarra para que Yorke, esta vez sí, transmita autenticidad y una gran emoción, sobre todo en los pasajes instrumentales que quedan perfectamente acompañados por sus cálidos coros hasta que acaba declamando el sentido “Inmerse your soul in love”, el mensaje perfecto como broche final y como mensaje optimista tras tanta desolación introspectiva.

Reseñar también que en este disco aparece en la producción Nigel Godrich, quien acompañará al grupo en esas tareas como si se tratara de un componente más y será una figura destacada en la transformación de un buen grupo de rock en un gran grupo vanguardista y líder de la escena musical.

THE BENDS – LIVE EP

Año de publicación: 1995

1) Fake Plastic Trees; 2) Blow Out; 3) Bones; 4) You; 5) High & Dry.

Nuevo EP del grupo, esta vez compuesto por canciones grabadas en directo en un concierto de noviembre de 1995, en el Rock City de Nottingham. Aunque el título puede inducir a error, pues hay dos canciones que pertenecen al Pablo Honey. No se puede considerar un EP relevante, pues la selección escogida no es de lo mejor del disco anterior, aunque ‘High & Dry’ fuera una de las canciones más famosas incluidas en él.

Así que utilizar dos baladas más o menos convencionales para ocupar el 40% de este EP, como son ‘Fake Plastic Trees’ y ‘High & Dry’, no parece una buena idea para promocionarlo adecuadamente, aunque la segunda sale mejorada por algunas líneas de guitarra esquizoides durante las estrofas principales. Por otro lado, ‘Bones’ sirve para demostrar su ya amplio catálogo de sonidos de guitarra que empleaban por esa época, que no eran meros trucos de estudio sino el resultado de un interés por explorar las posibilidades de un instrumento.

De Pablo Honey sí que podemos disfrutar de dos de sus mejores temas. Por un lado la rítmica ‘Blow Out’, en la que por desgracia el ritmo lo tocan de forma más lenta y la parte vocal de Yorke suena menos expresiva y cautivadora, perdiendo por ello muchos puntos respecto a la versión de estudio. La parte final instrumental queda más bien como una muestra de autocomplacencia que como un ejemplo de virtuosismo. Por otro lado, encontramos nuevamente (tras su aparición en Itch) ‘You’, con poco que añadir a estas alturas, aunque la parte instrumental ha mejorado pero sin embargo parece que Yorke sigue sin cantar con mucho entusiasmo.

OK COMPUTER

Año de publicación: 1997

1) Airbag; 2) Paranoid Android; 3) Subterranean Homesick Alien; 4) Exit Music (For A Film); 5) Let Down; 6) Karma Police; 7) Fittier Happier; 8) Electioneering; 9) Climbing Up The Walls; 10) No Surprises; 11) Lucky; 12) The Tourist.

Estamos ante uno de esos discos que definen toda una trayectoria musical, no porque su contenido represente la quintaesencia del sonido del grupo, que en cierto sentido también aun cuando la música de Radiohead es inclasificable en cuanto a los diferentes cambios estilísticos que jalonan su carrera, pero sí por el enfoque experimental que aplican aunado a abundantes e impresionantes melodías, junto a unas brillantes letras de Thom Yorke. Como la producción revela un papel importante, parecen justos los comentarios que colocan al productor Nigel Godrich en el papel de sexto miembro de Radiohead, de la misma manera que George Martin era considerado el quinto Beatle, con la diferencia notable que el primero es más joven que el resto de miembros de Radiohead, el grupo al que produce.

El inicio del álbum con ‘Airbag’ sirve de indicador de lo que será el tono general del resto del disco: texturas sonoras hipnóticas y envolventes junto a una parte vocal de Yorke de tono intimista y expresando sentimientos de introspección y soledad. Solo con su única línea de estribillo, Yorke transmite más que toda la pretendida emotividad de la típica balada comercial que jalona las emisoras de radio comerciales. Quizá el secreto está en la veracidad y la honestidad que transmite su forma de cantar y su expresión, además de cantar sus propias letras, por supuesto. Algo similar podría decirse de ‘Climbing Up The Walls’, donde la clave está en la atmósfera que se crea con la particular percusión y las líneas pausadas de bajo. Cuando las texturas sonoras desaparecen para dejar paso a un sonido más sencillo, como es el caso de la acústica ‘Exit Music (For A Film)’, se pierde buena parte del encanto, pero al menos no deja de ser ésta una buena canción con otro sentido estribillo: “breathe, keep breathing”.

Uno de los mejores temas de su carrera es el complejo y multiparte ‘Paranoid Android’, iniciado con una reconocible melodía de guitarra que en su primera sección destaca por esos finales de línea “what’s that?”, todo ello adornados de un gran teclado y efectos sonoros diversos. Unas prominentes líneas de bajo presentan una nueva sección que acaba en el frenético “why won’t he remember my name?” que da paso a un desenfreno de guitarras que volverá a aparecer al final, pero no sin antes pasar por la sección más calmada y emotiva, la del “rain down”, que solo por ella ya valdría la pena escuchar la canción completa. Y otra joya imprescindible de Radiohead es sin duda ‘Karma Police’, que engancha desde su inicio con esa impresionante melodía de piano que da paso a su memorable parte vocal. Inolvidable su coda con Yorke repitiendo “for a minute there I lost myself” mientra su voz se transfunde con las impresionantes líneas de guitarra y el envolvente bajo.

Lo mejor de ‘Subterranean Homesick Alien’ (un guiño a Bob Dylan, aunque en la parte musical nada tenga que ver con ‘Subterranean Homesick Blues’) es, paradójicamente, la brillante melodía de guitarra sola que sirve de introducción y de finalización, pues después tiene una estructura menos sorprendente pero con el mismo aire introspectivo del resto del álbum, para que Thom nos hable de su fijación por las películas de extraterrestres. La misma entonación de guitarra pero con mayor continuidad la encontramos en la mejor ‘Let Down’, que posee mejores melodías vocales (además de grandes armonías en su parte final) y un estribillo más reconocible, pero donde lo más brillante es su melodía de guitarra.

El único momento en que se dejan llevar por la rabia es, consecuentemente, cuando hablan de los políticos en ‘Electioneering’, empleando un agresivo y brillante riff que transmite toda su carga reivindicativa para una letra que hubiéramos deseado que fuera más extendida para ampliar la crítica inteligente que hace del estamento político, centrado en sus intereses particulares en vez del interés general. Lo que no se entiende bien es la necesidad de ‘Fittier Happier’ como crítica de la vida moderna sin un envoltorio musical, únicamente la voz robótica. Pero bueno, no deja tampoco de tener su punto artístico, aunque dentro de un disco de música desentone bastante. Pero no obstante, está bien que quede como reflejo de cómo el sistema socio-económico tiene controlada la vida de la mayoría de la población, tanto para lo bueno como para lo malo. Desafortunadamente, la otra crítica de la vida moderna que encontramos en ‘No Surprises’ viene acompañada de una melodía principal que suena más a canción de cuna que otra cosa, lo cual se refuerza por la simplona melodía vocal de Yorke. Pero bueno, es la contribución de Radiohead a la música infantil. Al menos, a partir de los 2:38 hay un buen pasaje instrumental, si es que puede servir de consuelo.

Las dos canciones que cierran esta obra maestra son geniales. La irónica ‘Lucky’ es toda una fiesta de las melodías memorables, con un épico estribillo iniciado con el desesperado “Pull me out of the aircrash” y cantado todo de una manera tan emotiva que pone los pelos de punta. Pasados los tres minutos llega una gran sección instrumental de tantas que jalonan este gran disco y que continúa hasta su terminación. Y para memorable también está la final ‘The Tourist’, que si bien al principio no parece destacar sobremanera respecto a otras canciones intimistas del álbum, cuando llega su brutal estribillo (“hey man, slow down!”) y las consiguientes líneas de guitarra solo nos queda rendirnos otra vez ante los nuevos héroes del sentimiento.

En definitiva, estamos ante uno de los mejores discos de la década de los noventa, al que justamente le llovieron premios por todos los lados y que ubicó al grupo en un pedestal del que ya no bajarían como uno de los más importantes de la música de finales del siglo XX y principios del XXI.

AIRBAG / HOW AM I DRIVING? [EP]

Año de publicación: 1998

1) Airbag; 2) Pearly; 3) Meeting In The Aisle; 4) A Reminder; 5) Polyethylene (Parts 1 & 2); 6) Melatonin; 7) Palo Alto.

Este nuevo EP recoge las inéditas caras B de singles de la época del OK Computer, excepto ‘Airbag’ que es la misma versión ya conocida y, coincidiendo con su mejor momento creativo, esto también se ve reflejado en muchos momentos de este disco.

El inicio distorsionado de ‘Pearly’ ya nos anuncia el carácter experimental de esta canción, que presenta una gran parte instrumental a partir de los 2:40 que nos acompañará hasta el final y que recuerda algo al estilo de los Cure del Disintegration. ‘Palo Alto’ tiene todavía más fuerza en su estribillo más distorsionado y potente, aunque ambas quedarían al mismo nivel. En cambio, ‘Meeting In The Aisle’ es un instrumental de carácter más atmosférico y envolvente, algo que no llega a conseguir del todo ‘Melatonin’, la cual parece una mezcla de nana con música house y provoca por tanto un efecto raro.

La mejor canción es, con permiso de ‘Airbag’, ‘Polyethylene (Parts 1 & 2)’, donde ambas partes recogen al grupo en dos de sus vertientes más recurrentes pero con ese toque memorable y épico propio de las grandes bandas de rock. Lo que sería la primera parte es una preciosa balada acústica de breve recorrido, dando paso a continuación a una poderosa melodía que pronto se verá acompañada por un potente ritmo y la emotiva voz de Yorke. Por otro lado, el carácter intimista de ‘A Reminder’ le hubiera hecho encajar bien en el OK Computer, si bien le falta algo más de épica para alcanzar tan alto nivel de grandeza demostrado.

Así pues, podemos decir orgullosamente que nos encontramos ante el primer EP de Radiohead que se debe recomendar escuchar a cualquier persona interesada en la música de autor sin intención expresamente comercial.

KID A

Año de publicación: 2000

1) Everything in Its Right Place; 2) Kid A; 3) The National Anthem; 4) How to Disappear Completely; 5) Treefingers; 6) Optimistic; 7) In Limbo; 8) Idioteque; 9) Morning Bell; 10) Motion Picture Soundtrack.

En una situación en la que muchos grupos y artistas preferirían seguir el camino ya trazado mediante el que han conseguido un amplio éxito, Radiohead sin embargo decidió no grabar un OK Computer II, ni siquiera un disco transicional que le sirviera para tantear la respuesta del público, sino que decididamente cortó de raíz con su trayectoria anterior (que ya había sido suficientemente truncada con el descomunal OK Computer) y se encaminó hacia los sonidos electrónicos para seguir de forma decidida desarrollando texturas musicales que encajaran de igual manera con el mundo interior de Thom Yorke. Ya los primeros compases de ‘Everything in Its Right Place’ nos anuncian que hemos entrado en una nueva era (¡tan pronto!) mediante esas notas electrónicas graves y la entrada de la voz sampleada. Hasta que Yorke no empieza a cantar no nos podemos creer que estemos ante una canción de Radiohead. Pero pronto comprobamos que lo único que cambia es el continente, pues el contenido sigue siendo el mismo, conseguir texturas sonoras originales y envolventes en las que las declamaciones de Yorke consigan llegar, en su mejor acepción, a ese estado de catarsis compartida que tanto adoran los seguidores de la banda. Es lo que se consigue también en otra demostración magistral de dominio sonoro que encontramos en ‘In Limbo’.

La canción instrumental que da título al disco es lo peor que podríamos obtener de esta nueva etapa de Radiohead, pues tanta electrónica sin una melodía discernible (salvo ese ronroneo sintético) con el paso de los años suena a desfasado. Casi podría decirse lo mismo del otro instrumental llamado ‘Treefingers’, que suena a música ambiente sin más. Tampoco mejora mucho la situación la siguiente ‘The National Anthem’, pues si bien presenta una potente melodía de bajo, ésta se hace demasiado repetitiva a lo largo de un desarrollo instrumental que incluye la errónea introducción de trompetas y un descenso hacia el caos sonoro más cacofónico posible. Menos mal que después de estas dos metidas de pata se vuelve a terrenos más melódicos y mejor desarrollados en la acústica y calmada ‘How To Disappear Completely’, que posee una emotiva parte final.

Los ritmos más aguerridos llegan con ‘Optimistic’ (algo poco habitual también, un mensaje optimista de Yorke) gracias a un potente y continuado ritmo de guitarra. La canción tiene un final desconcertante, donde la batería cambia el ritmo en una especie de coda añadida.

De forma rítmica, incluso bailable, llega ‘Idioteque’ para contrastar ese ritmo con otra letra críptica pero desesperada (“Here I’m alive”). Aunque mucho mejor es la siguiente ‘Morning Bell’, donde la marcial percusión viene adornada por un delicioso teclado que dirige el tema y otra impresionante parte vocal de Yorke donde al final mediante trucos de estudio consiguen llenar todo el espacio sonoro mediante efectos creados con su voz. El disco se cierra con una canción que hace honor a su título, pues la solemnidad musical de ‘Motion Picture Soundtrack’ la hace más apropiada para una película, aunque no por su letra, una cruda confesión de soledad e introspección patológica que provoca un sentimiento de desolación.

En definitiva, estamos ante un disco complicado de escuchar por la necesidad de ir asumiendo las diferentes capas de sonido que contienen maravillosas melodías difíciles de apreciar en las primeras escuchas, debido al desconcierto que provoca descubrir tanto envoltorio electrónico que poco a poco se descubre tan original como el empleo de instrumentos tradicionales, pues el propósito sigue siendo la expresión artística creativa dentro del lenguaje musical. Una joya electrónica de Radiohead, sin duda.

AMNESIAC

Año de publicación: 2001

1) Packt Like Sardines In A Crushd Tin Box; 2) Pyramid Song; 3) Pulk/Pull Revolving Doors; 4) You And Whose Army?; 5) I Might Be Wrong; 6) Knives Out; 7) Morning Bell/Amnesiac; 8) Dollars And Cents; 9) Hunting Bears; 10) Like Spinning Plates; 11) Life In A Glasshouse.

Tantas canciones grabaron para las sesiones de Kid A que pronto tuvieron listo el siguiente disco, una continuación de la vertiente electrónica y la exploración sonora que con tanto acierto habían desarrollado en aquel álbum. Es lícito pensar que estos descartes son de menor nivel y ciertamente es así, sobre todo en lo concerniente a la parte melódica.

Así, ‘Packt Like Sardines In A Crushd Tin Box’ sería lo mínimo que podría tolerarse en una inmersión tan radical en la electrónica sin cuidar la melodía. En el polo extremo más transgresor se situaría ‘Pulk/Pull Revolving Doors’, una amalgama de sonidos más propia de gente como Autechre pero que aquí, sin embargo, no parece tener ningún sentido. También resultan algo erráticas canciones sin melodía aparente como ‘Dollars And Cents’ o la instrumental de poco sentido ‘Hunting Bears’.

El primer single y mejor canción del disco fue ‘Pyramid Song’, donde predominan los arreglos tipo jazz pero pasados por un tamiz futurista, de ahí que ese hipnótico teclado se refuerce más adelante con una percusión pausada pero lo suficientemente compleja para llevar el liderazgo del tema junto a la magnífica parte vocal de Yorke, quien canta una letra de profecías temporales que sobrecogen. Justo en el otro extremo de un jazz disonante y en este caso nada afortunado, nos encontraríamos con la final ‘Life In A Glasshouse’.

La velada crítica hacia Tony Blair ‘You And Whose Army?’ parece recoger el testigo de las baladas intimistas del grupo hasta que llega su potente parte final (“We ride tonight”), donde vuelven a sacar esa magia que consiguen en las codas. Esta canción sería utilizada por el director canadiense Denis Villeneuve para su descarnada e intrigante obra maestra Incendies (2010), apareciendo un par de veces a lo largo de la película. A partir de ‘You And Whose Army?’ también se inicia de alguna manera la parte más guitarrera (dentro del envoltorio electrónico) del álbum, pues la siguiente ‘I Might Be Wrong’ se beneficia de un incisivo entramado de guitarras y en ‘Knives Out’ vuelve el sentido rítmico de Radiohead con una gran melodía cíclica que va acompañando otra emotiva interpretación de Yorke.

Por otro lado, ‘Morning Bell/Amnesiac’ es otra demostración de belleza a partir de una sencillez que se transforma en caos por momentos pero que no es un impedimento para deleitarse con la entonación de “release me” del cantante. Todo lo que posee esta canción como virtud es lo que podría faltarle a ‘Like Spinning Plates’, que en su intento de aunar disonancia y melodía consigue un resultado bastante discreto. Este tema también aparece brevemente en la película antes citada.

Más o menos puede aplicarse el párrafo final del anterior análisis a éste, pues estamos ante otro conjunto de cuidadas composiciones a las que solo puede objetarse que no contenga mayor cantidad de melodías. En efecto, puede decirse que la mitad del disco es tan brillante como Kid A, pero la otra mitad ciertamente es para olvidar, así que haciendo una media aritmética podemos dejarlo en una puntuación pasable, que quizá sea demasiada penalización pero ahí se queda.

COLLEGE [EP]

Año de publicación: 2001

1) Pyramid Song; 2) I Might Be Wrong; 3) Fast-Track; 4) Trans-Atlantic Drawl; 5) Kinetic.

Este EP es toda una rareza dentro de la discografía de Radiohead, pero tras escucharlo no nos parece mal que quede como rareza, pues pudiera entenderse que si Amnesiac contenía básicamente los descartes de Kid A, aquí parecen recogerse los descartes de los descartes, si no contamos las dos primeras canciones rescatadas del propio Amnesiac.

Para empezar, ‘Fast-Track’ es como un mantra electrónico y cíclico que sirve bien como música de fondo pero que no resulta demasiado atractivo al tener que escuchar una voz sampleada que puede llegar a molestar. Y es que parece que este sea el propósito, llegar a los límites de lo que se considera tolerable a los oídos, pues la siguiente ‘Trans-Atlantic Drawl’ es más movida (sin llegar a sorprender tampoco) aunque presente una esquizoide guitarra que queda algo ensombrecida por el irritante sonido distorsionado que por momentos se coloca en primer lugar, antes de transformarse hacia la mitad en un desconcertante réquiem electrónico. La final ‘Kinetic’ es al menos más agradable de escuchar y presenta un complejo trabajo de percusión además de una buena melodía de teclado que sirve de base para el desarrollo de la canción.

Si contamos también las canciones que pertenecen al Amnesiac, se le podría proporcionar una puntuación tolerable, pero sin ellas solo cabe evaluar este EP como un divertimento sin consecuencias y olvidable.

I MIGHT BE WRONG: LIVE RECORDINGS

Año de publicación: 2001

1) The National Anthem; 2) I Might Be Wrong; 3) Morning Bell; 4) Like Spinning Plates; 5) Idioteque; 6) Everything in Its Right Place; 7) Dollars And Cents; 8) True Love Waits.

Correspondiente a la gira realizada por Europa y Estados Unidos en 2001, este disco recoge una selección de actuaciones procedentes de diferentes conciertos, sobre todo europeos. Como cabe esperar de un grupo de esencia rockera, la electrónica de sus últimos discos se deja un poco de lado en favor del predominio de los instrumentos, algo que presenta una agradable sorpresa cuando tenemos la oportunidad de escuchar una irreconocible ‘Like Spinning Plates’, aligerada de toda la artificialidad electrónica y distorsión de la versión de estudio de tal manera que puede apreciarse mucho mejor la buena melodía de piano que lidera este tema y que es precisamente lo más destacado, pues estando originalmente pasada por un tamiz de sonidos electrónicos, pasaba totalmente desapercibida.

Tampoco hay muchas novedades más a destacar en las canciones ya conocidas, aunque alegra comprobar la fiereza que adquieren canciones como ‘Morning Bell’, donde las guitarras eléctricas distorsionadas se desbocan hacia el final de la canción para acabarlo en una nota muy alta junto a la espectacular percusión. En cambio, que se alargue innecesariamente ‘Everything in Its Right Place’ en su parte final tampoco aporta nada destacable. Podemos encontrar una canción inédita, ‘True Love Waits’, de la cual no existe grabación en estudio y que aquí presenta la forma de una sencilla balada acústica de guitarra, lo cual parece indicar que sus orígenes puedan datar de sus primeros años.

En resumen, un disco recomendable que muestra el sonido del grupo en directo tras su incursión en la música electrónica, además de demostrar que el espíritu rockero seguía bien firme y que eran capaces de mantener un buen nivel en el escenario.

HAIL TO THE THIEF

Año de publicación: 2003

1) 2+2=5; 2) Sit Down. Stand Up; 3) Sail To The Moon; 4) Backdrifts; 5) Go To Sleep; 6) Where I End And You Begin; 7) We Suck Young Blood; 8) The Gloaming; 9) There There; 10) I Will; 11) A Punchup At A Wedding; 12) Myxomatosis; 13) Scatterbrain; 14) A Wolf At The Door.

La motivación para este nuevo disco de Radiohead fue la funesta presidencia de George Bush hijo en los Estados Unidos, que a nivel internacional significó el vergonzoso ataque a un país medio derruido como Irak, la justificación de la tortura como instrumento para conseguir información y la creación de leyes de coerción y eliminación de la privacidad de la gente, entre otras perlas. El título del disco fue tomado de un lema empleado por los manifestantes anti-Bush del momento, si bien en las letras crípticas de Yorke es complicado poder extraer alusiones directas a las antisociales políticas de los republicanos estadounidenses. A nivel musical, es como una vuelta al sonido rock de guitarra pero sin que ello signifique olvidar el lado electrónico que habían desarrollado. El comienzo del álbum con ‘2+2=5’ parece la elección ideal al dar la sensación de seguir en primera instancia el camino más electrónico de los últimos discos, aunque luego se transforma en una fiera y potente recriminación lírica con fuerte carga instrumental.

Lo que no cambia para nada es el dominio vocal de Thom Yorke, que tiene su mejor reflejo en el desarrollo gradual de ‘Sit Down. Stand Up’, poseedora de una primera parte donde experimenta con su voz de forma asombrosa, doblándola gracias a los trucos de estudio de tal manera que él mismo se realiza el contrapunto vocal. Es una de esas canciones donde las melodías tardan en entrar pero que una vez dentro transmiten una sensación de relajación total que solo se ve turbada por la irrupción electrónica de la segunda parte del tema, un ritmo bailable e hipnótico. De la amistad, admiración y quién sabe qué más de Yorke hacia Björk probablemente nació ‘There There’, canción que denota una inspiración directa en ‘Human Behaviour’ de la islandesa. No solamente por el inquietante ritmo muy similar entre ellas o el tono lúgubre de ambos temas, sino curiosamente porque el vídeo musical de ambos tiene la misma ambientación forestal y animal. Eso sí, ‘There There’ puede presumir de tener una gran melodía de guitarra, instrumento poco empleado por Björk al no disponer de un Jonny Greenwood o un O’Brien que le incremente el valor de sus composiciones, más alejadas del rock.

En ‘Sail To The Moon’ vemos una génesis melódica donde un incierto inicio instrumental lleva a una acogedora melodía de piano que sirve de acompañamiento a la introspección vocal de Yorke, el verdadero héroe de este tema. Esta tipología de canción más sencilla y proclive a la calma que suele aparecer en los discos de Radiohead, aquí también la volvemos a encontrar en ‘I Will’, donde su parte final ofrece un juego de voces propios del mejor barroco y que crea una atmósfera que contrasta notablemente con el comienzo pulsante del siguiente tema, el vibrante ‘A Punchup At A Wedding’, poseedor de un hipnótico ritmo que en su desarrollo va aumentando su intensidad de manera gradual e imperceptible. Pero si seguimos con los contrastes, justo a continuación ‘Myxomatosis’ abruma con su intimidante riff electrónico, que al mismo tiempo deja una sensación incómoda, como si las ondas musicales transportaran un cierto aire de negatividad. Y como colofón a este devenir tonal vuelve a llegar la calma con la que quizá sea la canción más canónica de todo el disco, ‘Scatterbrain’, al estilo de aquellas baladas de sus inicios tipo ‘High And Dry’.

La electrónica más pura tiene por supuesto su cabida en el álbum: con gran resultado en ‘Backdrifts’, en un estilo más dance y oscuro al mismo tiempo en ‘Where I End And You Begin’ y con resultado mucho más discreto en ‘The Gloaming’. Por otro lado, ‘We Suck Young Blood’ resulta bastante tediosa y repetitiva, quizá de manera consciente porque cuando menos lo esperamos entra un breve torrente instrumental que arrolla con su fuerza aunque igualmente desaparece para dejarnos con otro rato de tedio igual que el inicial.

Pero es con los instrumentos reales con los que realmente consiguen esa épica inconfundible característica de los mejores momentos del grupo, tal como puede comprobarse en ‘Go To Sleep’, de genial estructura y variedad rítmica, así como en la canción que cierra el disco, ‘A Wolf At The Door’, de espíritu atmosférico y melódico similar al que les coronó como grupo líder del movimiento rock de finales de los noventa gracias al OK Computer. Qué mejor manera que citar el mejor disco de Radiohead para cerrar el análisis del que pudiera considerarse el segundo o tercero en un hipotético ranking discográfico del grupo. Aquí es donde consiguen un balance homogéneo y positivo entre todos los estilos y recursos empleados durante su trayectoria musical hasta ese momento.

COM LAG (2PLUS2ISFIVE)

Año de publicación: 2004

1) 2+2=5; 2) Remyxomatosis; 3) I Will; 4) Paperbag Writer; 5) I Am A Wicked Child; 6) I Am A Citizen Insane; 7) Skttrbrain; 8) Gagging Order; 9) Fog (Again); 10) Where Bluebirds Fly.

Este EP fue publicado inicialmente en Japón y Australia nada más, de ahí su portada con gráficos y letras japonesas. Contiene una mezcla de remixes, rarezas y actuaciones en directo que tampoco resultan indispensables.

Que los remixes puedan gustar más o menos es ya cuestión de cada un@, aunque en mi caso no suelen ser de mi agrado. Por ejemplo, el mix alternativo de ‘Myxomatosis’ (aquí ‘Remyxomatosis’) es una horrible mezcolanza electrónica. Al menos el ritmo que se imprime a la versión alternativa de ‘I Will’ le aporta un mejor sonido aunque la parte final impacta menos que la versión final del Hail To The Thief. Y el mix ‘Scatterbrain’ suena tan diferente del original debido al prominente ritmo percusivo, que uno no sabe a qué atenerse. Como no podía ser de otra manera, en este EP también hay cabida para experimentos sonoros electrónicos que no aportan nada nuevo. Tal es el caso de ‘I Am A Citizen Insane’ y ‘Where Bluebirds Fly’, esta última un tanto irritante.

El humor que impregna el título de ‘Paperbag Writer’ (sin ningún punto en común con ‘Paperback Writer’ de The Beatles) acaba ahí, puesto que se trata de un tema plagado de disonancias de violines y parte vocal discreta. Como si se hubieran inspirado en las ideas de Stravinsky para componer. En cambio, con ‘I Am A Wicked Child’ parecen querer emular a Can, pues hasta Yorke canta de una manera que recuerda a los momentos más calmados de Damo Suzuki, pero aunque consiguen mantener un ritmo hipnótico, no llegan a la grandeza que podían conseguir los alemanes en sus mejores momentos.

Las dos baladas acústicas que encontramos, una de guitarra (‘Gagging Order’) y la otra de piano (‘Fog (Again)’, interpretada en directo), tampoco son gran cosa, aunque el piano de ‘Fog’ es mucho más distinguible y elaborado que la guitarra de ‘Gagging Order’. Tampoco elevan el tono general que queda muy discreto para tratarse de un grupo en plena forma. Quizá de ahí que en un principio se vendiera únicamente en el mercado japonés y el australiano.

IN RAINBOWS

Año de publicación: 2007

CD I: 1) 15 Step; 2) Bodysnatchers; 3) Nude; 4) Weird Fishes/Arpeggi; 5) All I Need; 6) Faust Arp; 7) Reckoner; 8) House Of Cards; 9) Jigsaw Falling into Place; 10) Videotape.

CD II [BONUS DISC]: 1) MK 1; 2) Down Is The New Up; 3) Go Slowly; 4) MK 2; 5) Last Flowers; 6) Up On The Ladder; 7) Bangers + Mash; 8) 4 Minute Warning.

Mediante el original procedimiento de pagar lo que un@ quisiera por la descarga digital, se empezó a comercializar este esperado álbum del grupo, que veía peligrar su continuidad al haber comenzado Thom Yorke su carrera en solitario el año anterior. Sorprende que se incluya un segundo disco extra cuando la duración conjunta de ambos volúmenes no sobrepasarían la capacidad habitual de un CD. Pero bueno, siempre mola eso de tener un disco doble y además era el primero de Radiohead. Si Wilco hizo la misma jugada con Being There y lo aclamaron como (falso) doble álbum, ¿por qué no pueden hacerlo otros?. Musicalmente, la banda continúa en la línea de Hail To The Thief, pero con algo más de profusión electrónica que a veces se bifurca por vericuetos inextricables, de tal manera que un@ puede quedar algo desconcertado por momentos, pensando que Radiohead se ha transformado en Autechre. Para entendernos, podríamos decir que este álbum se ubicaría musicalmente entre Amnesiac y Hail To The Thief.

Hay canciones como la inicial ‘15 Steps’ que parece que van a quedarse en otro experimento electrónico, pero en este caso, pasado el medio minuto, empiezan a escucharse acordes de guitarra que le dan un toque especial, lo suficiente para dotar de un mayor dinamismo al tema. Es más o menos lo que realizan desde el inicio en ‘Weird Fishes/Appergi’, donde destaca más la parte vocal y esa manera de cantar “Your eyes”, que rompe en buena medida la monotonía inicial. Por otro lado, ‘Bodysnatchers’ se sitúa en una línea incómoda entre el ruido y el vendaval de sonido intimidante, cada un@ puede elegir la zona en la que cae. Quizá fuera seleccionada como single por ser uno de los pocos momentos con cierta fuerza, puesto que el primer single de presentación del disco fue la otra canción con cierto dinamismo que podemos encontrar, ‘Jigsaw Falling into Place’, que al menos presenta unas melodías reconocibles, aunque tiene una intención más bien atmosférica. En ese sentido, descubrimos ‘House Of Cards’ como una pieza atmosférica de sorprendente ritmo reggae.

Las baladas siguen teniendo un cariz diferenciador, sobre todo por la voz de Yorke que actúa como elemento conductor, de manera discreta en ‘Nude’ y la más experimental ‘Videotape’. Pero las baladas que apreciamos de verdad en Radiohead son aquéllas en las cuales los instrumentos transmiten tanto o más que la propia voz de Thom, tal como disfrutamos en ‘Reckoner’, pues hasta la sonora percusión parece que nos hable. De su letra central se extrae además el título de este álbum. El título de ‘Faust Arp’ no está claro si se refiere a que Yorke no pasó de la dedicatoria al leer la obra maestra de Goethe, pero en cualquier caso es una sorpresa acústica que incluye un elegante violoncelo.

Que nadie piense que el segundo volumen, el adicional, es de un nivel inferior al primero, pues más o menos sigue la misma tónica aunque con algo más de obvio relleno. Que se incluyan dos extractos sonoros sin propósito adivinable salvo rellenar espacio como ‘Mk 1’ y ‘Mk 2’ no es nada halagüeño, aunque los peores recuerdos que podrían quedarnos de la etapa de Kid A y Amnesiac reaparecen en forma de cacofonía y disonancias gracias a ‘Bangers + Mash’. La que sí pertenece a los descartes del Kid A es ‘Up On The Ladder’, probablemente por parecer una versión menor de ‘Optimistic’. En cambio, el ritmo de ‘Down Is The New Up’ parece sacado de la escena acid dance de principios de los noventa, como si hubieran querido actualizar el estilo de grupúsculos de entonces como EMF.

Encontramos un sorprendente descarte de las sesiones del OK Computer, ‘Last Flowers’, una canción que no podrá olvidar nadie que haya visto la película japonesa sobre el sentimiento alienante de venganza Confessions (Kokuhaku, 2010) de Tetsuya Nakashima, pues suena en una de las secuencias más crudas del film. La triste melodía de piano que inicia el tema ya preludia una atmósfera cruda que alcanza su clímax en su estribillo marca de la casa, con Yorke modulando su voz para extraer de la palabra “relief” la máxima expresividad posible. El título de ‘Go Slowly’ no engaña para nada y cuando parece que va a variar el tono, el cambio apenas es apreciable. ‘4 Minute Warning’ no se queda muy atrás y da la sensación de ser una canción de cuna, donde lo único que se sale del patrón es la entonación del estribillo: “This is your warning / 4 minute warning”.

Es un álbum lleno de altibajos, con momentos de insigne grandeza a la altura de la leyenda de Radiohead, pero mezclado con otros momentos de vulgaridad absoluta que descartan cualquier posibilidad de incluir este disco entre los mejores de la banda. Lo cual por otra parte es una lástima, puesto que entre todo esto se podría haber extraído un único álbum (no doble y de menor duración) que sí podría dejar una mayor sensación de consistencia, aunque este argumento suene a la típica pega que se le pone a los discos dobles (o triples, Joe Strummer). Como cabe recordar que no se trata en realidad de un doble disco, sino que el segundo es un apéndice adicional, de lo que se trata entonces es de señalar el poco acierto que tuvieron en seleccionar los temas que conformarían el álbum principal.

THE KING OF LIMBS

Año de publicación: 2011

1) Bloom; 2) Morning Mr Magpie; 3) Little by Little; 4) Feral; 5) Lotus Flower; 6) Codex; 7) Give Up the Ghost; 8) Separator.

Y finalmente Radiohead se convirtió a la fe de la electrónica. El 75% del contenido de este álbum pertenece a ese estilo y la banda demuestra que ha aprendido bien sus lecciones en sus experiencias anteriores. El problema es que la música no es solo el continente, sino que todavía más importante es el contenido. Sea flamenco, reggae, jazz o blues, si la música no contiene melodías reconocibles o ritmos pegadizos, nunca podrá sobrepasar la barrera de los incondicionales del estilo. Aquí, la primera mitad del álbum es algo soporífera, pues la primera impresión que deja es la de ser un simple alarde de dominio del lenguaje electrónico pero sin melodías reconocibles en las que reposar ese conocimiento. Por suerte hay también canciones que nos devuelven la alegría de escuchar al gran grupo que es Radiohead.

El inicio del álbum es bastante definitorio de lo que encontraremos en él. Lo mejor de ‘Bloom’ es el piano a lo Debussy que se escucha al principio y que luego sirve de base sonora para el gradual crescendo en el que se convierte, repleto de efectos y detalles instrumentales que aparecen y desaparecen mientras Yorke desgrana su letra evocadora de paisajes etéreos. En cambio, ‘Morning Mr Magpie’ y ‘Feral’ son meras composiciones de loops destinadas a los amantes de lo electrónico. La primera todavía puede escucharse con cierto agrado, pues la voz de Yorke actúa como un instrumento expresivo/expresionista, pero ‘Feral’ no tiene mayor interés que discernir los elementos repetitivos por separado. Al menos en ‘Little By Little’ se agradece la aparición de una guitarra acústica de acompañamiento, pero tampoco nos hace abrir los ojos todavía.

No es hasta que llegamos a ‘Lotus Flower’ que por fin los instrumentos y los sonidos tienen un propósito sea melódico o rítmico. Es un tema dinámico y rápido como los anteriores, pero con mejores melodías (o simplemente con melodías) y una línea de bajo que hace pensar en los Joy Division del Closer, concretamente en el tema ‘Heart And Soul’. También en un estilo similar pero más próxima a la escasez melódica de la primera parte del álbum, está el tema ‘Separator’ que cierra el disco.

En las baladas, que ya las echábamos de menos, es donde Radiohead vuelve a recobrar su grandeza y a salvar este álbum de la mediocridad, coincidiendo también en que son los temas no electrónicos. Por un lado está ‘Codex’, en el estilo solemne de temas como ‘Last Flowers’, guiado principalmente por una bella melodía de piano a la que se suma el canto intimista de Yorke y una letra críptica que resalta la soledad y la introspección como medios de protección hacia las hostilidades del entorno. Justo a continuación, ‘Give Up The Ghost’ es una balada de guitarra acústica con otra demostración de dominio vocal y precisas armonías que conforme avanza el tema van envolviendo al oyente.

En resumen, tenemos en general unos temas difíciles de descifrar y de disfrutar en las primeras escuchas. Pero ‘Lotus Flower’ y ‘Codex’ son dos canciones imprescindibles en el catálogo de Radiohead. Y tampoco está mal escucharlos experimentar en el estudio, aunque se echa de menos la mayor expresividad que tiene un instrumento respecto a una máquina de loops y samples. Pero en total el disco se merece su aprobado.

A MOON SHAPED POOL

Año de publicación: 2016

1) Burn the Witch; 2) Daydreaming; 3) Decks Dark; 4) Desert Island Disk; 5) Full Stop; 6) Glass Eyes; 7) Identikit; 8) The Numbers; 9) Present Tense; 10) Tinker Tailor Soldier Sailor Rich Man Poor Man Beggar Man Thief; 11) True Love Waits;

[BONUS DISC:] 12) Ill Wind; 13) Spectre.

Nuevamente volvió a juntarse la banda después de un intervalo de tiempo largo. Visto el estilo de los álbumes anteriores y que la carrera de Thom Yorke en solitario (incluido su proyecto Atoms For Peace) había sido completamente electrónica, las expectativas de los oyentes estaban más o menos definidas. Pero este álbum contiene también canciones ya compuestas con anterioridad y recicladas para la ocasión, además de contar como novedad con una orquesta para algunos de los temas, cortesía de Johnny Greenwood por la experiencia que había cogido en la composición de bandas sonoras para películas. Todo ello hace del conjunto una obra interesante por comprobar cómo se encaja esta novedad dentro del sonido de la banda, que poco tenía que ver últimamente con los instrumentos tradicionales.

Así que, tras esperar que lleguen a nuestros oídos unos sonidos electrónicos complejos, sorprende comenzar a escuchar el álbum y comprobar que ‘Burn The Witch’, con un título que invita al devaneo electrónico, tenga un pausado ritmo y un sonido orquestal como aspecto relevante, de tal manera que se crea un efecto de crescendo algo caótico en el final. A estas alturas ya no vamos a encontrar muchas novedades, como ya se ha comentado, así que el mayor interés se centra en comprobar cómo se puede encajar una orquesta de música clásica con las venturosas composiciones de la banda. Y como no podía ser de otra manera, la orquesta suena como si tocara a destiempo o como si estuviera en otro compás, creando un efecto bastante curioso, como en la balada ‘Glass Eyes’.

Que Radiohead es una banda que con los años ha apostado por las texturas sonoras en favor de las melodías, es algo que claramente queda refrendado con el paso de los años. Eso no es algo precisamente malo, pues un ritmo elaborado y con originalidad en su desarrollo puede superar a una buena melodía. Aunque el comienzo de ‘Daydreaming’ es bastante esperanzador, con un piano de protagonista que acompaña las entonaciones de Yorke cual moderna versión de los lied alemanes, lo cierto es que el minimalismo de esta pieza se antoja difícil de absorber en las primeras escuchas. Pero posteriormente un@ queda envuelto por el sonido y los distintos detalles que van apareciendo por parte de la orquesta. Por tanto, la recompensa es lo suficientemente buena para dedicar tiempo a este álbum. ‘True Love Waits’ tiene el precedente de una versión en directo del I Might Be Wrong de 2001, aunque no deja de ser otra canción lenta dirigida por un virtuoso piano. Basada en un destacado piano, ‘Decks Dark’ es quizá la que se acerca más a lo que encontrábamos en Hail To The Thief en un sentido positivo, puesto que se aúnan textura y melodía en un conjunto irresistible, aunque es ‘The Numbers’ la que podría tomarse como un intento de reescribir ‘Go To Sleep’ de manera diferenciada, por ese ritmo inquietante que recuerda a tiempos mejores.

También nos acercamos ligeramente por algunas partes del mundo. Una de las paradas es ‘Present Tense’, marcado por un ritmo de aires brasileños. Y cuando empezamos a escuchar ‘Ful Stop’, parece que Radiohead hayan pasado por Alemania para hacerle un homenaje a Kraftwerk, pero a los más disonantes y difíciles de digerir. No obstante, conforme avanza el tema se va asimilando la estructura y se puede disfrutar la melodía cíclica y rítmica que marca su segunda mitad. Por otro lado, ‘Identikit’ posee una de las mejores partes vocales del álbum en cuanto a la melodía se refiere, aunque la instrumentación es minimalista y bastante desconcertante cuando entran los teclados hacia la mitad, con un sonido reminiscente del clavicordio (¿o es nuevamente la orquesta?). Pero como pasa en otros momentos del álbum, al final se destapa como otra gran canción.

En la edición especial encontramos un segundo disco con dos canciones adicionales en el mismo estilo del resto del álbum. Más entroncada con los últimos discos de la banda se encuentra ‘Ill Wind’, con un sentido canto de Yorke bajo un ritmo más o menos dinámico. En el otro caso, si la orquesta está empleada para enfatizar disonancias como en ‘Spectre’, entonces el resultado no es demasiado acogedor. Es evidente por qué fue descartada para la película de James Bond de mismo nombre. Disonancias y banda sonora de James Bond son dos términos antagónicos.

Si hubiera que hacer un sumario representativo para explicar este disco, lo primero que cabría señalar son las progresiones instrumentales de las canciones, nada evidentes a primera vista y por ello no es un álbum recomendable para quienes se acercan por primera vez a la banda o a este tipo de música menos directa y más centrada en una cuidada arquitectura sonora. Pero no deja de ser un buen disco y una demostración de que más de veinte años después de iniciar su recorrido musical, Radiohead todavía tiene mucho por ofrecer.

VÍDEOS

THE ASTORIA LONDON LIVE

Año de publicación: 1995

Perteneciente a una actuación de 1994, este concierto puede catalogarse de histórico por representar la transición del grupo desde sus inicios más grunge hasta la búsqueda de un sonido basado en la experimentación con texturas sonoras, como empezarían a desarrollar en The Bends, puesto que precisamente en este concierto se pueden escuchar varias canciones que formarían parte de ese importante disco dentro de la carrera del grupo.

Además de esas novedades que debieron satisfacer a los asistentes al concierto, también puede comprobarse cómo en directo Radiohead tenían una gran fuerza, además de un talento especial para crear sonidos diferentes con los instrumentos tradicionales del rock. Por lo demás, cabe destacar que tocan una canción inédita llamada ‘Pop Is Dead’, que se publicó como single en 1993 pero no llegó a aparecer en ningún disco ni EP. Tampoco es que sea gran cosa, pues está en la onda del Pablo Honey y es completamente olvidable. Como curiosidad también podemos observar en ‘Blow Out’ cómo O’Brien canta algunas frases para poder hilvanar la compleja parte vocal junto a Yorke. En cualquier caso, este DVD es de obligado visionado para todo fan del grupo e incluso para los menos aficionados, pues demuestra por qué Radiohead estaban por encima de la mayoría de grupos británicos que emergieron a principios de los noventa empujados por la corriente brit-pop que estuvo tan de moda en aquellos años.

THE BEST OF RADIOHEAD

Año de publicación: 2008

Al mismo tiempo que el correspondiente recopilatorio en CD, apareció este DVD recogiendo los vídeos musicales grabados hasta esa fecha por el grupo. Los vídeos siguen la misma evolución que su música, desde los primeros más típicos de cualquier grupo de moda con predominancia de planos de los componentes del grupo como imagen, hasta la consiguiente evolución de los vídeos musicales como expresión artística alternativa. Resulta curioso encontrar dos versiones para ‘High And Dry’, donde la versión estadounidense cambia completamente al narrar visualmente una historia un tanto confusa, en plan cortometraje sin voces. Y si hubiera que elegir alguno como el mejor vídeo, ese sería el correspondiente a ‘Knives Out’, dirigido por Michel Gondry y repleto de detalles visuales e inventiva a raudales como es habitual en este original director francés. También encontramos una grabación en directo de ‘2+2=5’.

IN RAINBOWS – FROM THE BASEMENT

Año de publicación: 2008

Una gran grabación de Radiohead realizada para la serie de programas From The Basement, una idea del productor Nigel Godrich donde diferentes músicos y bandas interpretaban en directo su música sin apenas espectadores. Un entorno íntimo y cerrado en el que Radiohead se muestran a gusto y confiados, interpretando un buen puñado de canciones de In Rainbows, aunque una tercera parte del repertorio pertenece al Hail To The Thief e incluso a Kid A (‘Optimistic’). El sonido de la banda en directo es buenísimo, son de los que nunca defraudan, y por ello incluso las canciones más discretas de In Rainbows cobran nueva vida y dejan mucha mejor impresión en algunos casos. También podemos descubrir curiosidades, como comprobar que en ‘Reckoner’ la única guitarra que se escucha está tocada por Yorke, mientras O’Brien y Johnny Greenwood se dedican a tocar, respectivamente, una pandereta y un limón con relleno interior como percusión.

THE KING OF LIMBS – FROM THE BASEMENT

Año de publicación: 2011

Parece que la experiencia resultó gratificante a la banda, que volvió a repetir tres años más tarde con unas nuevas grabaciones en directo para la serie From The Basement. En esta ocasión no interpretan ningún tema anterior y reproducen íntegramente, aunque en diferente orden, el disco The King Of Limbs más algunos temas inéditos, con la ayuda de músicos adicionales (como los fiscornos en la delicada ‘Codex’). Se pueden ver bastantes fragmentos entre canciones donde los músicos intercambian opiniones entre ellos y puede apreciarse una buena camaradería a pesar de todos los años que llevan juntos, lo cual es buena señal aunque después se separaran durante cinco años. Las interpretaciones son muy buenas, como cabía esperar de Radiohead, aunque conociendo ya las virtudes y defectos de este álbum, hubiera sido todo un acierto grabar también algunos temas de etapas anteriores. En cualquier caso, encontramos tres canciones inéditas, dos de ellas ‘The Daily Mail’ y ‘Supercollider’ (ésta publicada como single después de The King Of Limbs) que ciertamente no aportan nada y son de lo más discreto que podemos encontrar aquí. Por el contrario, ‘Staircase’ posee al menos un ritmo dinámico y penetrante que la dota de interés, aunque al ir ubicada justo tras ‘Lotus Flower’, se desvanece un tanto el impacto por poseer un estilo similar. En definitiva, una actuación muy interesante y digna de ver.